El Trail Running, más popularmente conocido como carrera de montaña, es, -como su nombre lo indica-, una actividad deportiva que consiste en correr por senderos montañosos y abruptos. Estos senderos pueden ser caminos propiamente delimitados o bien simples rastros y huellas. Lo importante es que el sendero permita correr. Evidentemente, la carrera de montaña supone un desafío muy superior al de las carreras sobre el asfalto o sobre superficies planas, ya que el corredor debe sortear los diversos obstáculos del terreno, tales como desniveles, grandes cuestas, arroyos, ríos, barrancos, etc.

El Trail Running es una actividad deportiva fundamentalmente libre, que no tiene más limitaciones en cuanto a tiempo y espacio que la resistencia y sentido común del corredor que la lleva a cabo. De hecho, las competiciones de Trail Running más largas reciben el nombre de ultra-trail running o ultramaratones. La Trans Japan Alps Race, por ejemplo, consta de 415 kilómetros de recorrido a través de la isla de Honshu, en Japón. Esta es la principal diferencia entre el Trail Running y las carreras de campo a través, las cuales sí tienen extensiones limitadas.

En años recientes, las carreras de montaña se han vuelto más populares debido a la creciente preocupación por el medio ambiente. El Trail Running es visto como una actividad más espiritual y más en sintonía con la naturaleza que las carreras convencionales. Por ello, alrededor de la carrera de montaña se ha desarrollado una filosofía de vida ligada al ecologismo, la conservación ambiental e incluso los movimientos de la nueva era. Los corredores de montaña saben apreciar el valor de un entorno natural limpio y bien cuidado, y por lo tanto frecuentemente integran grupos que abogan por la protección del medio ambiente en sus localidades.

La práctica del Trail Running se ha visto favorecida por el surgimiento de los sistemas de posicionamiento global (GPS), que permiten sortear muchos de los riesgos que supone esta disciplina deportiva.